
Dies Irae, Dreyer y
pintura flamenca
Al abrir este blog sobre cine, un amigo me comentó que si había
visto alguna película de Dreyer, no había visto nada, me recomendó algunas y he
empezado por Dies irae.
Todas las críticas coinciden en que esta película representa
muy bien el fanatismo religioso, la caza de brujas, y la intolerancia en la Dinamarca de 1623, periodo en el que se desarrolla la película, todo ello desarrollado en un
marco en el que el director utiliza escenas representativas de la pintura
Flamenca, con unos actores que plasman este momento histórico con una fuerza emocional y una gran carga y profundidad psicológica
en cada escena.
He visto la película 3 veces porque me ha fascinado, me
gusta mucho la pintura, y en todas, he llegado a la misma conclusión, creo que
es justo lo contrario, utiliza este tema para hacernos pasear por un museo con
cuadros vivientes.
Las escenas que representa son de cuadros de Rembrandt,
Vemeer, Gerrit Dou, Frans Hals, que son todos pintores mas o menos de la misma
época en la que se desarrolla la trama, y teniendo en cuenta que la pintura
flamenca del siglo XVI predominaba el tema de la religión, y además era famosa
por sus retratos con penetración psicológica, donde se capta al personaje
siempre de menos de medio cuerpo y nunca frontalmente, si no girado sobre si mismo, como
en las escenas de la película, me hizo pensar que era representaciones
pictóricas lo que quería exponer y
no el fanatismo religioso. Claro, que evidentemente, tambien queda plasmado, ya que la pintura de aquella época trataba estos temas.
Es más, apostaría que el decorado interior de las escenas,
casi toda la película se desarrolla en interiores, salvo 3 escenas, es de un
pintor posterior, Hammershøi, pero que curiosamente es danés como Dreyer y también donde se
desarrolla la trama, esos muebles sobrios y escasos en sus pinturas, la
luz a través de las vidrieras, me parece algo más que una coincidencia, es un homenaje.
Una película
muy recomendable para los amantes de la pintura, creo que este director
desconocido hasta ahora para mí, ha hecho un trabajo espectacular sobre la
pintura que a el le gustaba, y lo ha plasmado magníficamente en cada escena.
Escenas de pocas palabras y frases contundentes para
representar retratos de penetración psicológica de Frans Hals.
Un principio de película que sin duda parece un Vermeer
en movimiento.
Escenas de interiores domesticas que parecen
animaciones de cuadros de Gerrit Dou.
Creo que si esta película la viera otras cien veces,
no me cansaría nunca y siempre vería algo más, un cuadro más, un pintor más.
Ahora voy a por Ordet, la que dicen, es su mejor
película.
No hay comentarios:
Publicar un comentario