Garage y Abrahamson
Desde que la vi en el 2008,
no la he olvidado, se me ha debido de grabar en una de esas neuronas
especificas que tenemos para los recuerdos, y ahí la tengo presente en mi
memoria y que me aflora cada vez advierto una situación similar, que por
desgracia, no son pocas. Abrahamson
es uno de esos pocos directores que han conseguido dejarme este tipo de
huellas con sus películas. Lo cual le agradezco enormemente, porque te hace
reflexionar y darte cuenta de las repercusiones que pueden tener nuestros actos en esta sociedad tan
intolerante en la que vivimos.
Es una película, para mi,
triste, muy triste, de esas que te duele el alma y te dejan ronroneo en el
estómago.
Está narrada con una
humanidad, que no te deja indiferente, donde
se retrata la vida cotidiana de un personaje entrañable, bueno y bondadoso.
Una
película
donde Abrahamson
hace un
retrato sin más de la soledad, donde la expone con sumo detalle y maestría, y que
gana mucho por la impecable interpretación de Pat Shortt, y una excelente fotografía,
del para mí, hasta ahora desconocido, Peter Robertson.
Una
película, que con sus planos y sus escrupulosas imágenes donde se nos muestra los
pequeños detalles cotidianos del día a día de este personaje, puedes adentrarte y
experimentar esa sensación de soledad y asilamiento que sufre, y además percibir
las
consecuencias irreparables que pueden ocurrir por nuestras conductas, en una sociedad, donde cada uno va a lo suyo, donde
importan las apariencias y donde no se da cabida a gentes inocentes, sencillas
y con limitaciones intelectuales.
Tiene escenas inolvidables, pero hago mención a una, para mí muy especial, es la que se desarrolla junto al lago, con un
conocido del pueblo, donde se puede palpar de una manera magistral el problema del
protagonista a poder intimar y comunicarse con los demás debido a su falta de
habilidades sociales, las cuales nunca ha podido cultivar, precisamente, porque
los demás solo le han dado un trato justo, amable, si, pero muy justo.
Porque en esta
sociedad en la que vivimos, desgraciadamente las apariencias importan, y nadie
quiere intimar y ser amigo del tonto del pueblo, esta es la pura y miserable
realidad.
Películas como esta, son una
obra de arte, no se pueden dejar pasar.



